El sexo, la lubricación, y Mercadona





Durante unos meses, este creador de la revolucionaria Cienorgasmología servidor de ustedes ha estado probando varios productos lubricantes, y aunque no soy el jefe del departamento de I+D+i de la fábrica de lubricantes de Ferrari, ni dispongo de laboratorios para analizar los más eficientes, sí que formo parte, como cada vez más personas, de la parrilla de la Formula 1 de la sexualidad.


Si bien a cualquier persona-utilitario quizá le baste cualquier lubricante, para funcionar como un Ferrari –a cien orgasmos por hora, para mantener orgasmos durante de más de diez minutos y encuentros sexuales durante horas– no es suficiente con echar mano del producto que disfrute de una mejor imagen de marca gracias una campaña de marketing más costosa. No, para saber cuál es el mejor lubricante hay que testar los lubricantes en la competición real.

Es lo que yo hice, y por si os sirven, aquí están los resultados:




¿Somos menos machos (en junio)?

Según se desprende del estudio citado aquí, la masculinidad parece correr peligro. 

Quizá sea adaptativo para la especie humana que los varones lo seamos cada vez menos, o quizá este descenso de la masculinidad simplemente refleje que no está de moda. 

Atrás quedaron aquellos años de preeminencia del macho como modelo y objeto de deseo con respecto a los blandengues barbilampiños, hasta el punto de que ahora sex symbols de pelo en pecho como Indiana Jones y el resto de los mortales hemos tenido que someternos a crueldades sin límite para adaptarnos a las nuevas tendencias. Al respecto de esto conviene recordar por si a alguno le viene bien o le ocurre lo mismo, lo que ya hace tiempo comentamos sobre las pérdidas temporales de deseo sexual. Causualmente hace justo un año me ocurrió lo mismo que acabo de vivir estas dos pasadas semanas: ni rastro de deseo sexual (Ni de escribir, me diréis con toda la razón). ¿Os ha pasado a los demás también? ¿habéis tenido que echar mano de vuestro arsenal de recursos mentales para no sentiros mal ante los infructuosos requerimientos de vuestras respectivas churris?. Yo, como siempre, me lo he tomado con humor y he contribuido a que ella lo viviera igual, y la he mantenido satisfecha con toques orales y manuales relámpago de esos con los que me sigo maravillando de lograr producir orgasmos en un segundo simplemente jugando con un pezón por encima de la ropa. Y mientras tanto, afortunadamente, mi libido ha vuelto a la normalidad. Parece que no hay riesgo testosterónico. Sigo siendo un machote, ¡Uf!. Pero sigo sin entenderlo, sobre todo porque parece evidente que en verano solemos estar más dispuestos a la actividad sexual. Si supiera algo de astrología podría analizar por qué justo me pasa esto en junio y no en febrero con el frío que hace, pero como no tengo ni idea, espero que alguno me explique con alguna razón consistente qué es lo que me baja el entusiasmo en estas fechas. 




Seis orgasmos en una hora. ¿Demasié pa'l body?

Esto es lo que hubiese dicho Fernando Esteso puesto en mi lugar ayer.

La verdad es que no
soy precisamente un gordito ni un enclenque, me pego palizones de seis o siete horas en bici por la Sierra Madrileña acumulando desniveles kilométricos, otras seis -también, hoy va de seises- horas semanales de gimnasio. Y aunque fumo, no bebo más que socialmente y con moderación y me cuido todo lo que puedo,. En fin, que pudiéndome considerar un tipo en buena forma, reconozco que ayer me preocupé, fue la primera vez -que recuerde- que mi body dijo basta; pero no un basta cualquiera, sino en mayúsculas y con signos de admiración: ¡¡BASTA!!

Es lo que tiene la ultraorgasmología en época pre-veraniega, hace calor hasta de noche, y mantener un orgasmo de más de quince minutos se convierte en una heroicidad mayor que correr un maratón en una sauna finlandesa. Los dos primeros fueron orales, pero los siguientes cuatro a lo macho.

Al machote el sudor le chorreaba por todas partes, tanto, que más que la fatiga -mi corazón debía andar por las 130-140 pulsaciones por minuto constantes con algún pico superior- del puro esfuerzo físico, la falta de adaptación al calor recién salidos del invierno pudo con mi resistencia.


Ella hubiera seguido en la cumbre del gozo a pesar de que el vecino de arriba empezaba a dar muestras de que le estábamos jorobando el sueño, pero yo no podía más. Aún recuerdo cláramente cómo los cuatro ríos que de sudor que me corrían por la cabeza amenazaban con inundarme los ojos y la boca desconcentrándome, disminuyendo peligrosamente mi excitación mientras ella parecía -una vez más- que disfrutaba como nunca antes lo había hecho.


No, no fue la falta de fuerza o de resistencia físicas lo que me rindió; la derrotada fue mi mente, mi resistencia mental al sufrimiento, al calor y a la desconcentración. Visto el panorama, esta misma noche voy a poner el ventilador en la habitación.



Por cierto, ayer usamos un lubricante nuevo. Probablemente haya influido en el asunto por sus buenas cualidades, que nos permitieron despreocuparnos del tema. Y como os prometí, en unos días os contaré cómo nos ha ido con él -parece que genial- y lo compararé con los otros dos que hemos usado en el laboratorio de la Cienorgasmología (Editado: Aquí tenéis el análisis). 




Buen fin de semana



Advertencia importante: No empieces a practicar estas técnicas sexuales in antes leer este post, podría causar serios inconvenientes a tu vida sexual.




Mezclar churras con merinas. La mente de la mujer cienorgásmica no es la misma que la de la ultraorgásmica

A propósito del debate que se estableció en este post -y para evitar confusiones como la de una amiga de mi señora que después de consultarle su problema y recibir una información inadecuada debe creer que para ser cienorgásmica lo que tiene que hacer es deshinibirse y concentrarse- es importante recordar que existen dos diferentes actitudes mentales femeninas frente al sexo, porque algunas mujeres pueden llegar a creer que la adecuada es la que no corresponde a su nivel de aprendizaje y frustrar así los intentos de lograrlo:


1 - La mujer debe ser absolutamente pasiva para alcanzar la cienorgasmia, en caso contrario es posible que no lo consiga. Absolutamente pasiva significa que no es necesario que haga nada, ni que piense ni deje de pensar en nada concreto, pues no está en su mano alcanzar el éxito si no es a través de la acción de un compañero adecuadamente entrenado.

Esto es así incluso si el varón es poco hábil y se demora más de lo debido en la consecución del primer orgasmo de ella, aunque es comprensible que la pobre se desespere y se ponga a pensar en cualquier cosa ajena al asunto sexual. Para eso existe este método: para que el hombre aprenda a hacer a su mujer cienorgásmica -el varón es quien debe aprender, no la mujer- por lo que cualquier señora que sufra esa pesadilla, digo problema, deberá encomendar a su contrario que se empolle el manual antes de ponerle o volver a ponerle un dedo encima.


2 - Alcanzar la megaorgasmia o ultraorgasmia requiere una actitud mental diferente, especialmente capacidad de concentración y desinhibición que dan paso al largo trance orgásmico como ya vimos en el post que enlazaba al principio, por lo que no me voy a repetir.

Atención pues, no conviene confundir la actitud mental adecuada so pena de fracaso.



Relacionados:

-
La mente de la mujer megaorgásmica
- Atrapar su mente I










Advertencia importante: No empieces a practicar estas técnicas sexuales in antes leer este post, podría causar serios inconvenientes a tu vida sexual.
 
 


 

Buenas noticias para el amor

Dicen por aquí que: Al contrario de lo que generalmente se cree, el componente idílico de una relación duradera no tiene por qué desaparecer dejando sólo una relación de compañerismo y amistad, según los resultados de un nuevo estudio. El amor romántico puede durar toda la vida y asegurar una relación de pareja más saludable y feliz. *Advierto que no tienen ni la más remota idea de lo que es el amor, pero aún así se acercan bastante. Mejor lee la sección El arte de Amar en la columna de la derecha*. 

"Es la creencia de muchos que el amor romántico y el amor pasional son la misma cosa", explica la investigadora principal del estudio, Bianca P. Acevedo, en la Universidad de Stony Brook al iniciarse el estudio, y actualmente en la Universidad de California en Santa Bárbara. "Están equivocados. El amor romántico tiene la intensidad, el compromiso y la química sexual que posee el amor pasional, pero sin el componente obsesivo de aquel. El amor pasional u obsesivo incluye sentimientos de incertidumbre y ansiedad. Este tipo de amor ayuda a guiar las relaciones breves, pero no es útil para las relaciones duraderas". 

Acevedo y Arthur Aron revisaron 25 estudios realizados sobre 6.070 individuos involucrados en relaciones breves y en duraderas, para investigar si el amor romántico va asociado a una mayor satisfacción. Para determinarlo, clasificaron cada una de las relaciones examinadas en los estudios como romántica, pasional (romántica con obsesión), o análoga a la amistad, y también catalogaron a cada una según su duración, breve o duradera. Los investigadores revisaron 17 estudios sobre relaciones breves, que incluyeron a estudiantes universitarios de entre 18 y 23 años que estaban solteros, sosteniendo un noviazgo o amistad íntima, o casados, con un promedio de duración de la relación menor a cuatro años. También revisaron 10 estudios sobre relaciones duraderas, que involucraron a parejas de mediana edad que llevaban casados al menos 10 años. Dos de los estudios incluyeron relaciones tanto breves como duraderas, en los que fue posible diferenciar entre las dos muestras.




Esta revisión dio como resultado que quienes decían experimentar un amor más romántico estaban más satisfechos tanto en las relaciones breves como en las duraderas. El amor análogo al compañerismo o a la amistad estaba relacionado sólo de manera moderada con la satisfacción en las relaciones de ambas duraciones. 

Y quienes declaraban sentir un amor más pasional en sus relaciones estaban más satisfechos con sus relaciones breves, en comparación con quienes lo experimentaban en las relaciones duraderas. Las personas que experimentaban la mayor satisfacción en sus relaciones también se sentían más felices y tenían una mayor autoestima. La sensación recíproca de tenerse el uno al otro en todos los aspectos ayuda a construir una buena relación, tal como afirma Acevedo, y facilita los sentimientos de amor romántico. 

Por otra parte, ella señala también que "los sentimientos de inseguridad están generalmente asociados con una satisfacción más baja, y en algunos casos pueden conducir a conflictos en la relación de pareja. Esto puede manifestarse en el amor obsesivo". 

El descubrimiento hecho en este macroanálisis de resultados puede cambiar las expectativas de las personas sobre lo que quieren buscar en una relación duradera. Según los autores, el amor parecido al compañerismo y a la amistad, el cual muchas parejas ven como el resultado natural final de la evolución de toda relación duradera exitosa, no es algo necesariamente consustancial a toda relación. "Las parejas deben seguir cultivando el amor con todas las tácticas", aconseja la investigadora. "Y las parejas cuyos miembros han estado juntos por mucho tiempo y desean recuperar ese toque romántico deben saber que es un objetivo posible de lograr, aunque se trata de algo que, como muchas de las cosas buenas de la vida, requiere energía y dedicación".

Scitech News

La mente de la mujer megaorgásmica



Los que ya habéis superado el primer nivel de la Cienorgasmología entenderéis de lo que voy a hablaros; para el resto de las mujeres -este post está dirigido especialmente a vosotras- quizá sea aún una incógnita. El caso es que recientemente hemos comentado en algún post que alguno de vosotros tiene relaciones esporádicas con diferentes personas con notable éxito. Lo que aún no sabemos es si alguna persona que tampoco tenga relaciones duraderas ha sido capaz de lograr un megaorgasmo o ultraorgasmo en alguna pareja ocasional. Yo no he probado, la verdad, pero aún siendo algo a priori muy difícil, no dudo que algún buen director de orquesta podría lograrlo.

En cuanto a las parejas estables, que lo tendrán más fácil, rec
ordaréis de los primeros capítulos del Manual de la Cienorgasmología que la entrega de la mujer al varón es directamente proporcional a la facilidad para acceder al orgasmo y a la intensidad del mismo. Y eso sin necesidad de usar ninguno de los cachivaches o juguetes sexuales que se ofrecen por ahí -en tiempos de crisis no está mal ahorrarse unos eurillos- y de cuya utilidad existen al menos incertidumbres lógicas.




 En los megaorgasmos de más de diez minutos este axioma se torna esencial, especialmente al inicio de su práctica. Quizá yo lo tenga más fácil porque mi contraria es una auténtica poupee pasiva -lista ella, ¿para qué se va a esforzar?- y yo soy claramente dominante, lo cual no significa que una vez alcanzado el dominio de la técnica, uno o una puedan cambiar de postura sin interrumpir el orgasmo, que se puede, por supuesto; pero en los estadíos iniciales, recordad que conviene ceder el control al director de la orquesta en lugar de pretender tomar el mando.


Hablando del tema con mi poupee, me explicó que para alcanzar la megaorgasmia, la actitud mental femenina debe reunir estas dos características:


  • Desinhibición absoluta: esto significa que con toda seguridad no todas las mujeres tienen la capacidad de ser megaorgásmicas si mantienen tabúes, inseguridades, vergüenzas, pudores, etc., que provoquen que su atención se distraiga hacia lo que se quiere esconder, que su musculatura se tense y se sature el procesador del cerebro con información que no ayude precisamente a lograr el éxito. Obviamente, la mujer en general tiene más capacidad de desinhibición pasada la cuarentena (de edad) y especialmente la menopausia, momento en el que los factores afectivo-emocionales disminuyen su importancia, cediéndola al puro disfrute físico, aunque tampoco es descartable encontrarse con -sobre todo jovencitas- más deshinibidas que las más mayores. Esto no sé si es bueno o malo, seguramente lo último; el caso es que es así hoy en día.


  • Alta capacidad de concentración: si existen dudas con respecto al varón, a lo que se le va a "entregar", o se tiene miedo al embarazo, o si el lugar que se elige para la faena es expuesto, o si te pueden escuchar los de la habitación de al lado, será más difícil concentrarse en dejarse mecer por las olas de placer que van surgiendo sucesivamente y nunca iguales hábilmente generadas por el Eolo particular de cada una.

Es obvio que ambas características se retroalimentan recíprocamente de forma relativa, pues la concentración implica desinhibición, pero la desinhibición no necesariamente implica capacidad de concentración, lo que impide unirlas en una sola categoría, sde modo que habrá que observar ambas para alcanzar el éxito.

En fin, os cedo el testigo, si alguna tiene otra experiencia, que lo diga. Espero que os sea útil.

Advertencia importante: No empieces a practicar estas técnicas sexuales in antes leer este post, podría causar serios inconvenientes a tu vida sexual.


Breve manual de socioloxía sexual gallega

En España hay tres millones de funcionarios. Exceptuando los sufridos docentes, policías, sanitarios, jueces y poco más, son una especie a reconvertir. En medio de esta fauna profesional patria existe curiosamente un sector que sinceramente tampoco sé para qué sirve: son los sociólogos. 

Parece ser que se dedican a saber lo que todo el mundo sabe, pero adornándolo con unos números y unos %%%. Por poner un ejemplo, nos dicen que ya es raro que haya una casa en la que todos sus miembros (sin coñas) trabajen. Yo, sin ser sociólogo, ya lo sabía, porque suelo hablar con vecinos y amigos y el del paro es un tema de conversación corriente hoy en día. ¿Vosotros no lo sabíais? 

El caso es que he estado echando un vistazo a unas noticias atrasadas y me he encontrado esto que me ha llamado la atención y que os pego a continuación (las cursivas son mías) para que os divirtáis un poco: Con su pareja les gusta practicar los llamados ‘juegos preliminares’, encender velas y poner ‘música romántica’ pero cuando ellos acuden a clubs de prostitución, van al grano y sin condón. 

Cuando a los españoles se les hace una simpática encuesta sexual, contestan lo que quieren, pero cuando un informe estudia una situación más profundamente, salen los datos reales. Aquellos de los que nadie alardea. Eso lo dirán ellos, la gente normalmente miente aunque sepa que la encuesta es anónima, porque casi todo el mundo tiene un cierto pudor a hablar de estas cosas y vende la mejor cara de sí mismo. 

La semana pasada se publicaron los resultados de la encuesta ‘Los españoles y las relaciones de pareja’ en la que destacó la importancia de los juegos preliminares a los que, al parecer, dedicamos entre 15 y 30 minutos una o dos veces por semana de media; las mismas en que practicamos sexo con penetración. Muchas veces, de forma planificada y casi siempre por la noche; sobre todo durante los fines de semana. No, ¡qué va!, los entrevistados están mintiendo, de media debemos pasar cuatro horas y cuarto con los prolegómenos mientras vemos la tele con los niños y por la mañana en el trabajo ¡No te jode los lumbreras!. 

De la encuesta se desprende que las actividades preferidas de los españoles son las caricias (92,4%), los besos en la boca (89,5%) o en el cuerpo (84,7%), seguidos de la estimulación genital (78%) y de los masajes (46%), y que a mayor edad, más se practican estos últimos, pues la mitad de los españoles en la cuarentena los dan y reciben durante su actividad sexual. ¡Mentira!: los españoles preferimos conectarnos los pezones a un cable y enchufarlo, ponernos macarrones con pesto en los orificios naturales y tocar la armónica con el ojete. ¿Se puede ser más idiota? ¿Qué esperaban encontrar?. 



Al parecer, una buena ambientación también es fundamental en las relaciones íntimas. Los elementos preferidos por los españoles para entrar en situación son la iluminación especial (62,7%), seguida del uso de aromas o perfumes, que emplea un 43,2% de los encuestados. Sin embargo, son muchos los que van más allá mediante la utilización de aceite de masaje o cremas (41,7%), ¡¡mentirosooos!! ropa o lencería erótica (39,6%), o el uso de comida o bebida -nata, mermelada, fresas- (38,5%)... Pues qué queréis que os diga, que más de uno lo que quería era ligarse a la entrevistadora. ¿En quince minutos te unto, te como, me untas, me comes, te masajeo, me masajeas, te quito las bragas y el sujetador, te limpio, me limpias o dejamos la cama hecha una porquería antes de chingar y luego se nos pegan las sábanas? ¡Anda yaaa!. ¡De película! A la luz de los datos, la vida sexual de los españoles es maravillosa, 
envidiable. Yo no sé de dónde saca esta gente esas conclusiones, la verdad. 

Pero basta conversar con algún sexólogo ¡¡horroor!! o prostituta para entrever que la realidad no es tan rosa como la pintan. Por un lado, si realmente hubiera tantos juegos preliminares, caricias y velas, los españoles no recurrirían tanto a los prostíbulos, y, de acudir, no solicitarían las cosas que piden... ¿Ein? Os lo dije ¿estan locos estos sociólogos? ¿Qué tendrá que ver el culo con las témporas?

Las mujeres que venden su cuerpo o están sometidas a la esclavitud sexual no piden besos en la boca ni masajes a los ‘románticos caballeros’ que acuden a disfrutar sus servicios. ¿Locualo? ¡Jajajajajaja! ¡Como un cencerro! Es más, tienen que escuchar -y muchas soportar- cómo ocho de cada diez clientes no están dispuestos a practicar sexo con preservativo. ¡Fíjate tú, oyes, y luego echan la culpa al papa

El informe ‘Intervención sociosanitaria con mujeres en situación de prostitución en el Consorcio das Mariñas’ es quien revela esta petición del 80% de los clientes de varios clubs de alterne gallegos. ¿Y si hicieran el estudio ampliando la muestra? ¿Y si le encuestaran a usted? Menos mal que ha ganado Feijoo. Y ahora unos chistecillos de gallegos (con cariño).

  • En medio del mar van dos gallegos en un bote...
- Oye, Pepiño, ¿tú sabes por qué los buzos se tiran al mar hacia atrás? - ¡Carallo, hombre! ¡Porque si se tiraran hacia delante, caerían en el bote!
  • La orden decía:
- Buscar y arrestar al sargento Pérez con el mayor sigilo. Una semana después llega un comunicado a la capitanía: - Sargento Pérez arrestado, seguimos buscando al Mayor Sigilo.
  • Íbamos yo y Manolo...
- Nooo, ¡íbamos Manolo y yo! - Vale, listo, ¿entonces yo no iba?.
  • Ring, ring...
- ¿Sí? - Doctor, doctor, ¡mi mujer está a punto parir! - ¿Es su primer hijo? - ¡Non, home! soy su marido.
  • Dos Gallegos:
- ¿Sabes?, al final encontré trabajo en Santiago. - ¿De qué? - De Compostela.
  • Manoliño, ¿por qué no regaste el jardín?
- Porque está lloviendo a cántaros... - Non seas vago, home, aquí tienes un paraguas.
  • Se muere el marido de una gallega y se acerca un amigo a la viuda:
- Lo siento. - No, déjalo mejor acostadiño...
  • Almirante, quince carabelas aproximándose.
- ¿Una flota? - No, flotan todas.



El papa Benedicto XVI, el SIDA (VIH) y los preservativos

Hoy 19 de abril de 2009 os iba a deleitar con un nuevo post sobre la Cienorgasmología, pero os haré esperar un poco más porque toca conmemorar una fecha especial: hoy hace cuatro años que el cardenal Ratzinger, mano derecha del inolvidable Juan Pablo II, fue elegido nuevo papa.


Mucho se ha escrito sobre él en relación al asunto de los preservativos; por un lado encontramos incontables, furibundos y descerebrados ataques para los que no son capaces de articular una oración subordinada, y por el otro lado sólidos argumentos defensivos. En algunos de los primeros podemos percibir el estilo humorístico de los que prefieren que les den las cosas pensadas, no vaya a ser que les duela la cabeza por intentar hacerlo por sí mismos. Aquí hay un buen ejemplo de pensamiento progre = idiota:




Sólo hay que pensar un poquito más para dar la vuelta a la viñeta de esta panda de gañanes y convertirla, por ejemplo, en esto otro:




Pero para no quedarnos sólo con un botón de muestra, añadamos, ésta opinión de un pobre directorzucho de Harvard (la mejor universidad del planeta) tomado de Óptica Libre. No os perdáis ni un enlace (en naranja) de los que adjunta, porque son imprescindibles, os copio su post completo aquí: 

Edward C. Green, director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Escuela de Salud Pública de Harvard dice: "Soy un liberal en temas sociales y para mí es difícil admitirlo, pero el Papa realmente tiene razón. Las pruebas que tenemos demuestran que en África los preservativos no funcionan como método para reducir la tasa de infección por VIH." "Lo que en realidad encontramos es una relación entre un uso continuado de preservativos y una mayor tasa de infección. 

No conocemos todas las causas de este fenómeno, pero en parte se debe a lo que llamamos compensación del riesgo. Significa que quien usa preservativos está convencido de que son más eficaces de lo que realmente son, y termina por admitir mayores riesgos sexuales. Hace algunos años se comenzó a notar en África que los países con mayor disponibilidad de preservativos y mayores tasas de utilización de los mismos, tenían también las tasas más altas de infección por VIH. Esto no prueba una relación causal, pero habría debido llevar a valorar más críticamente los programas relativos al uso preservativos". 



Para contrastar con este dato, estaban los de "al menos 8 o 9 países africanos donde el VIH está en declive" y donde, según Edward C. Green, "en todos los casos, la proporción de hombres y mujeres que declaraban tener muchos compañeros de relaciones sexuales había disminuido desde algunos años antes de que se registrara el descenso de infección por VIH", y ello a pesar de que los programas de prevención seguían centrados en los preservativos: "Este amplio cambio en el comportamiento, por tanto, se produjo a pesar de los programas, que pusieron en énfasis en elementos que, al menos para África, eran erróneos".

Green va más allá: “También me di cuenta de que el Papa dijo que la monogamia era la mejor respuesta al Sida en África. Nuestras investigaciones muestran que la reducción del número de parejas sexuales es el más importante cambio de comportamiento asociado a la reducción de las tasas de contagio del Sida”. "Sin embargo - argumentaba a finales de 2007 en una conferencia en Sudáfrica - los programas patrocinados por los más importantes donantes no han promovido la monogamia, ni siquiera la reducción de diferentes parejas. Es difícil entender por qué. Imagínense que se pusieran sobre la mesa 15 millones de dólares para luchar contra el cáncer de pulmón. Sin duda tendríamos que estudiar el comportamiento de los fumadores: consejos para dejar de fumar, o al menos reducir los cigarrillos al día". 

Jeffery T. Kuhner en el Washington Times: "Los críticos del Papa no tienen que mirar a África para encontrar evidencia de que el uso de condones no es eficaz contra el sida. Basta con mirar a Washington D.C., donde el número de infectados aumentó el 22% entre 2006 y 2007. El 6,5% de los varones negros de la ciudad es seropositivo. En 2008 se repartieron 1,5 millones de condones. Llueven condones y la tasa de sida sube como la espuma. La contracultura de los 60 ha vencido. El culto del condón no tolera otros dioses". 

ACTUALIZANDO: Y es que el periódico oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, ha admitido implícitamente en su edición del pasado domingo el uso del preservativo como un medio de luchar contra el sida. Y reconoce en un artículo sobre la Iglesia y esta enfermedad, que los preservativos son eficaces “al 97 por ciento contra la infección” en condiciones óptimas, y “al 87 por ciento” en condiciones adversas, como ocurre en África. 

El periódico francés Le Figaro informa de que el diario vaticano asegura que este medio solo no basta para proteger de la enfermedad, pero sí reconoce su eficacia asociado a otros dos factores: la abstinencia y la fidelidad. L’Osservatore recuerda en este sentido una campaña llevada a cabo en Uganda, que se basaba en estas tres premisas (la campaña “ABC”, abstinencia, fidelidad y condón) y que convirtió al país en el único del continente “que obtuvo buenos resultados” en la reducción de la enfermedad”. 

Además, apunta Le Figaro, L’Osservatore incluye una entrevista con un misionero que es médico y ha estado más de 20 años en un hospital de Uganda. Según el misionero comboniano Daniel Giovanni Giusti, el preservativo tiene un papel importante en “epidemias localizadas y en grupos particulares: prostitutas, homosexuales y drogadictos”, aunque insiste que en la campaña ABC los dos primeros ejes –abstinencia y fidelidad- fueron los más eficaces, ya que crearon un cambio en el comportamiento. “El preservativo es un recurso para los que no aplican los dos primeros puntos del método”, apuntó. 

¿Autocontrol de la publicidad? ¡Menos guasa!

Va una de humor tomado de un sitio guarro a propósito del anuncio de marras:
  • Si lo mejor pa la pepitilla es frotarse una guindilla que has metido previamente dos minutos en agua hirviendo, siempre se ha dicho.
  • Vamos que es más o menos lo de la leyenda urbana: practicar sexo oral después de comerte un caramelo de menta.
  • Me pregunto que pasará si le como el coño ¿se me pondrá la lengua como un tomate?
  • Y una preguntilla, ¿en dónde anda el clítoris???
  • ¿Y si me pongo el Play cero en el ídem? (Zero-lo, el maricón inefable)
No viene mal un poco de humor para entrar en el calor -yo me caliento, lo reconozco- del debate, no acerca de un producto que a todas luces parece una bobada más en la escalada de la adicción al sexo para insatisfechos, sino de hasta qué punto somos capaces de convertirnos en una sociedad indolente, indiferente a cualquier aberración. ¿Para qué narices tenemos ese ente autodenominado "Autocontrol de la publicidad"? Menos mal que se autocontrolan, porque si no lo mismo nos ponían el manual de usuario con imágenes y todo hasta del papel higiénico. ¿Es aceptable moralmente que se hable de orgasmos en horario en el que puede haber niños viendo la tele? 


Ganas me dan de poner una queja en la castaña esa del "autocontrol". ¿Y el anuncio del KIA Soul? ¿Y los de Media Markt y Axe? ¿Es que se les han fundido las neuronas a los creativos publicitarios de tanto porro y no les queda más que el recurso al pueril caca-pedo-culo-pis?

¡Tócate los cojones, Mari Loli!! 


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El sentido deportivo de la Cuaresma

Aquí en el hemisferio norte nos aproximamos a toda pastilla hacia la época estival, y ya sabemos todos lo que eso significa: calor, ropas ligeras (a veces demasiado), más alegría, más calentura interior, más aire libre que cálido hogar, más terrazas que bares, más libido y menos aburrimiento, más ocio y menos trabajo, menos constricción y más expansión... 

Tanto que algunos se pasan de frenada entrando a saco en el disfrute veraniego sin límites y son pasto de una naturaleza que espera que la especie se perpetúe sin importarle demasiado la calidad de las nuevas tropas; lo que busca es un gran ejército que a base de lenta selección natural -sin revoluciones, gracias- nos aproxime gradualmente a la perfección como especie sin que nos quedemos por el camino como los dinosaurios, pero no por causa de un cataclismo natural, sino por la de nuestra propia torpeza. 

Pero lo que a la naturaleza le importa un pimiento, a nosotros sí debiera importarnos, porque no es lo mismo tener hijos con un desastre de progenitores, que tenerlos con una persona con la cabeza en su sitio igual que todos los elementos que la componen. 

La felicidad y el futuro de nuestros hijos está en nuestras manos... y en nuestras hormonas. Así que bienvenida la Cuaresma -sin despreciar sino todo lo contrario su sentido puramente cristiano- para ayudarnos a controlar nuestros impulsos primarios entrenando nuestras virtudes. Porque estas fechas nos brindan la oportunidad de hacer un pequeño entrenamiento -o grande, allá cada cual con su estado de forma y expectativas olímpicas- simplemente privándonos de alguna cosilla, más o menos pequeña pero importante por lo que tenga de hábito incontrolable. 

El efecto que necesariamente se obtiene es el debilitamiento de nuestras tendencias al libertinaje mediante el fortalecimiento de nuestra libertad de no-hacer (no confundir con el wu-wei de los desorientados orientales), porque si nunca somos nosotros los que nos limitamos voluntariamente, sino que es la vida la que con sus condicionantes nos pone los límites, no seremos más que veletas movidas por el viento que nos dirige al placer... y de morros contra los arrecifes.

Yo, por poner un pobre ejemplo, además de evitar mirar lo que no debo, he vuelto a no comer carne los viernes de Cuaresma como hacía de pequeño; cierto que es un sacrificio muy pequeño con la variedad de alimentos de que disponemos hoy en día y que podría haber elegido algún otro que me costase más esfuerzo, pero creo que por este año es suficiente. 

Hablé con mi contraria de contener nuestra sexualidad en estas fechas, pero sólo lo conseguimos los viernes (y eso que la almeja es pescado y el nabo hortaliza, jejeje). Algo es algo, y aunque sea poco, sirve para empezar a prepararse para una marathón, como hizo Milón de Crotona levantando un ternero desde que nació hasta que se hizo un toro adulto.



Fortalecer nuestra libertad nos hace menos animales y más humanos, más fuertes, más resistentes a los embates de la vida, más flexibles para dejar pasar como un Steven Seagal cualquiera las tentaciones, y más rápidos para retomar el control de nosotros mismos. 

¿No es un buen entrenamiento? Hasta para los más irreverentes y blasfemos ateos debiera recomendarse, además de porque son adictos a otras mortificaciones como el gimnasio, el yoga, el mindfulness, la dieta paleo, cetogénica... Al fin y al cabo no se trata de no disfrutar del calorcito, sino de pararse un momento a observar lo que se nos viene encima, contar hasta diez antes de actuar, interponer nuestra voluntad siquiera sea mínimamente a las circunstancias climáticas que se nos avecinan. 

El futuro de la humanidad depende en parte de pequeños gestos como estos.


Los consejos de McCoy para lograr un matrimonio feliz

Hoy, una vez más, voy a tomar prestada la reflexión diaria que hace Sebastian McCoy en el Confidencial para que todos tengamos en nuestro arsenal algunas ideas útiles más con las que conseguir que un matrimonio funcione bien. He eliminado la parte que hace referencia a la economía y he copiado esto:




Les voy a contar los cinco trucos que hacen que, en mi modesta opinión, mi matrimonio funcione. Hay muchos más, pero éstos son la clave, los que nos recordamos todos los días Sonia y yo. 

Ustedes me perdonen las intimidades pero si lo hace el Consejero Delegado de una multinacional, sin apenas conocerme, en un almuerzo oficial ¿por qué no lo va a hacer McCoy sin apenas conocer a la mayoría de ustedes en esta columna oficial? Espero sinceramente que les ayude. 

1. Mi mujer sigue siendo mi mejor amiga; lo era antes de casarme con ella y lo sigue siendo una década después. Es un sentimiento recíproco. Nunca he tenido la necesidad de contarle algo a otra persona antes que a ella. 

Es verdad que el amor conyugal va más allá de la mera amistad pero gran parte de los matrimonios se hunden por la falta de comunicación, incluido el aspecto sexual. No hay que olvidar que la confesión, hablar, es previa a la comunión, actuar. Es el primer test que hay que realizar. 

2. Siempre hemos pensado que el secreto del amor perdurable radica en ensalzar lo bueno de la pareja y aceptar lo malo. Exactamente lo contrario a lo que ocurre en muchos matrimonios, especialmente conforme va pasando el tiempo. 

No está mal pararse a reflexionar sobre las virtudes y defectos del cónyuge, una vez transcurrido el periodo de EMT, enajenación mental transitoria. Sabiendo el terreno que se pisa, es más difícil caer en una zanja. 

Y, de partida, el hombre y la mujer, caso que nos ocupa, son esencialmente distintos en sus motivaciones, afectivas unas y racionales otros, y en las formas en las que se manifiestan. Cosas de la naturaleza. 



3. Una de las máximas que nos impusimos desde prácticamente el inicio de la relación es no irnos a la cama disgustados el uno con el otro. Se trata de un campo de batalla demasiado pequeño como para salir bien parado: la victoria es ínfima y, sin embargo, la derrota demasiado dolorosa. Saber pedir perdón con independencia de que la razón esté o no de tu parte es clave. 

El amor se sublima en la donación pero se alimenta con la renuncia. Y el perdón es una puerta de entrada inmensa a la reconciliación. Lo contrario termina conduciendo a la falta de respeto, algo que hay que cortar de raíz ya que sólo va a más y nunca a menos, resultado muchas veces de una frustración no comentada a tiempo. 

4. Las grandes cimas se conquistan paso a paso. Lo mismo ocurre con el amor matrimonial. Es un jardín que hay que regar todos los días. Los atracones son pan para hoy y hambre para mañana. Se trata de cuidar los pequeños detalles que no han de derivar en mercantilizar la relación. Cuidado con esto. No son muchas veces cosas las que hacen falta sino gestos, caricias, abrazos, compañía; sensación de sentirse querido, de ser la prioridad. 

Que en el trade off familia-trabajo la primera tenga la sensación de que vence, aunque sea por la mínima, por poner un ejemplo de aplicación colectiva que servidor también ha de poner en práctica más a menudo, abducido, como está, por esta columna diaria. 

5. Por encima del afecto a nuestros niños, en nuestro matrimonio prima el amor que sentimos (aquí da muestra de no saber qué es el amor, porque está todo el artículo hablando de hacer mientras aquí habla de sentir) recíprocamente como pareja. 

Al final los hijos han llegado para irse de nuestro lado, antes o después. Es ley de vida. Les dedicamos nuestros mejores años para que ellos a su vez, llegado el momento, dediquen lo mejor de su vida a sus propios chicos. Nuestros cuatro vástagos, cinco en breve, son siempre lo segundo en nuestro árbol de decisión, a mucha distancia de lo que conviene a la estabilidad de nuestra unión. 

Esa vorágine en la que ha entrado el mundo moderno en el que no hay espacio para los cónyuges por la plétora de actividades de la progenie es absurda. Hay que tener presente que todo lo que no se cuida, se pierde, salvo los propios hijos que, aun llenos de atenciones, terminarán por partir en busca de su propio destino. 

Nos hemos casado con nuestro marido/mujer, no con los frutos de ese matrimonio que no pueden convertirse en refugio de la propia infelicidad.