El elefante rosa y el gatillazo (y 2)



Que un gatillazo puede provocar la autodesconfianza femenina es algo evidente. Puede pensar si ha dejado de gustar, excitar, ser deseada... incluso puede que se disparen pensamientos obsesivos del tipo “Este está con otra”. Es cierto que puede suceder que de repente oler o besar a la contraria provoque hasta asco (y viceversa) porque uno se haya enamorado de otra. Pero como estos post sobre el gatillazo no pretenden profundizar sobre la infidelidad, para quien quiera leer algo sobre cómo evitarla, que se vaya a este anterior.

Lo primero que debe pensar una mujer es que, como dijimos en el anterior post, un gatillazo puede tenerlo cualquiera, independientemente de la edad, el vigor sexual habitual, lo que la mujer atraiga, etc., y, por ejemplo, se puede aprovechar para hacer un rato de sano humor (si sabes; si no, mejor a dormir).


El afrontamiento habitual del gatillazo

El modo más normal de afrontarlo es hablando, eso que tanto gusta a las mujeres y a los sexólocos progres, pero que normalmente no lleva a ninguna parte... positiva. Porque como dice aquél “No, si hay que hablar se habla... pero hablar pa ná es tontería”. Esto es algo muy fácil de entender: ¿Eres una experta? ¿Entonces de qué vas a hablar? ¿de emociones? Pues apañaos vamos. ¿Quién va a tener razón? Si alguien es convencido por el otro ¿tiene alguna garantía de que no le han convencido de un desvarío porque su sentimiento de culpabilidad le induce a aceptar cualquier pecado y cualquier penitencia, incluso aceptar el rollo emocional, y entrar así al trapo que le ha puesto su mujer consciente o inconscientemente?

Ya os habéis dado cuenta de que lo contrario que hay que hacer ante un gatillazo es darle importancia. Y si lo habitual es preocuparse, angustiarse, dudar de sí misma y del maromo, adoptar actitudes maternales, comprensivas, etc., etc., lo contrario, como intuye Traserete, es no darle importancia. Ella dice quitarle importancia; pero no se da cuenta de que si se la quitas es porque se la has dado. ¿Se puede cerrar una puerta que no esté abierta? V de Vendetta sí es plenamente acertado cuando propone: “te doy un abrazo y nos dormimos así”; pura estrategia on/off. Es decir, no se puede decir “no le des importancia” y pretender que el otro no se la dé. ¿Por qué?


¿Qué pasa en el cerebro cuando escuchamos palabras?

Cuando una palabra (que simboliza un concepto) entra en el campo auditivo o visual de una persona, la corteza auditiva o visual se conecta automáticamente con el archivo memorístico de experiencias relacionadas con ella. Si la palabra es neutra, por ejemplo “mesa”, la cosa queda en un plano puramente cognitivo: mesa es un artilugio para depositar objetos, etc. Pero si el mes pasado su amigo del alma ha muerto porque le ha caído una mesa en la cabeza y le ha destrozado el cráneo, mesa se convierte en un término asociado a una experiencia displacentera, un símbolo de algo doloroso, por lo que al escuchar la palabra o ver el objeto se dispararán automáticamente todos los recuerdos, sentimientos y sensaciones traumáticas relacionadas con el lamentable suceso.

Del mismo modo, utilizar el término “importancia” frente a un gatillazo dispara instantáneamente la conexión con recuerdos o pensamientos displacenteros. Y como ya sabemos que el Sistema Nervioso tiene dos modos de funcionamiento, el digital o eléctrico —encendido-apagado, on/off, como un interruptor de la luz— y el analógico u hormonal —gradual, como el paso del día a la noche—, a poco que dejemos unos instantes el pensamiento displacentero activo, es decir, si no lo apagamos anulándolo inmediatamente con otro pensamiento alternativo como propone V de Vendetta, la inundación del torrente sanguíneo con hormonas relacionadas con el miedo, el dolor, el fracaso, la impotencia, etc., nos hará sentirlo realmente y capturará toda nuestra memoria operativa, impidiendo que nos liberemos de las desagradables sensaciones y sentimientos que suscita el gatillazo vía círculo vicioso de retroalimentación.


La palabra agua no quita la sed. Pero puede provocarla.

Un ejemplo muy clarificador de otro ámbito. Imaginad que un niño está trepando feliz a un árbol y su madre, asustada, le dice: ¡Ten cuidado, hijo, no te vayas a caer! ¿Qué ocurrirá? Que el niño absorto en su juego saldrá de su absorción gracias a la advertencia y a su volumen y tono, conectará las palabras de su madre con sus anteriores experiencias de caídas, dolor, miedo, etc., mirará al suelo, se dará cuenta de la altura a la que está, pensará cómo bajarse de ahí... le invadirá el miedo, sufrirá parálisis, descoordinación neuromuscular o temblores y ello retroalimentará la inseguridad y el miedo. Tendrá muchas posibilidades de pegarse el trompazo por culpa de una amorosa pero torpe intervención que provoca la madre buscando precisamente evitarlo.


No pienses en un elefante rosa

Recordad la escena de Matrix I en la que el agente Smith interroga a Neo después de haberle detenido en su trabajo. Smith le dice: “Intentaré serle totalmente sincero, Sr. Anderson”. ¿Qué le está diciendo en realidad? Exacto, ¡que no tiene la más mínima intención de ser sincero! Pero un incauto creerá que sí va a serlo, porque su cerebro ha acusado recibo de esas palabras. Mientras tanto el verbo intentar es interpretado por ser distraído por el hábilmente aplicado adjetivo totalmente. ¿Qué piensa un incauto en una situación así? Quizá que está exagerando, que no le van a decir toda la verdad; pero desde luego no piensa “este va a tratar de engañarme como un bellaco”

Recordad del “Alto el fuego permanente” que pactaron los socialistas y la ETA. ¿Qué significa realmente? Exacto, que el alto el fuego es permanente, que no se va a matar a nadie ni por la mañana ni por la tarde. Ahora, cuando el alto el fuego deje de existir ¡también lo hará permanentemente! ¿O no? Muchos incautos pensaron que significaba un abandono de la violencia o al menos una tregua hasta que acabara la negociación, pero no fue así. La T4 es testigo.

Porque si mientras se está negociando la ETA se enfada y mata a alguien para presionar a zETApé, ¡habrá sido un trágico “accidente” mortal!, no una ruptura del alto el fuego permanente.


Siguiendo la misma lógica... ¿qué le está diciendo realmente una mujer a su marido cuando le dice “no le des importancia”? ¿Qué no piense en el elefante rosa? ¡Pero si eso es imposible! Lo que realmente le está diciendo es: ¡vamos a ver si se la quitamos!

¿Has logrado no pensar en el elefante rosa porque te haya pedido que no lo hagas? Si lo has conseguido es porque es una imagen neutra. ¿pero lo habrías conseguido si la imagen en la que te he dicho que no pensaras fuera ésta?

Como el Sistema Nervioso ya ha escuchado o visto y disparado asociaciones, el no le resulta irrelevante. Pues hacer mimos y ñoñerías es lo mismo, conseguir que el hombre realmente crea que la cosa realmente tiene importancia. Si no la tiene ¿a cuento de qué me hace esta mujer los mimos?

No digas lo que no quieres. Di lo que quieres

¿Cuál es la estrategia (hipnótica) del agente Smith para hacer creer a Neo que no puede hablar? ¿Decirle que no puede hacerlo? No, lo que hace es decirle que es incapaz de hablar.

Si tu marido sufre un gatillazo hazle una broma que sepas con seguridad que va a funcionar para retarle a defender su hombría con humor, usa el truco que propone V de Vendetta en su comentario del post anterior, pero no le mientas intentando disimular tu preocupación ni le digas que no tiene importancia.

Si yo fuese mujer ¿qué le diría a mi marido (si fuese como yo)?: “¡Mírale! Si no me vales pa ná... estás mayor... te voy a comprar una caja de viagra...” o cualquier tontería por el estilo, pero de coña, claro. Seguro que pasaríamos un buen rato de risas.

2 comentarios:

  1. traserete22:02

    Muy buen post Jefe, ya lo he requete-entendido.
    ¿Ves Vendetta?ya sabía yo que tenías razón en lo de tomárselo con humor pero...por otra parte...si lo piensas bien...¿Y si el marido no se toma bien las bromas por mucho que sonrías y te metas con él?¿y si se enfada, eh eh?Recuerda que es un momento duro para vosotros, y nosotras podemos tomarnos vuestra respuesta negativa al humor y la broma como razón para ponernos a la defensiva con vos y, sin duda, discutir.Bueno, en esos momentos yo soy partidaria, como Vendetta, de dormirse abrazados o algo por el estilo hasta la próxima inspiración masculina para el traca-traca jajajaja.

    ¿Que no digamos que no tiene importancia?¿Que no disimulemos nuestra preocupación?
    Permíteme reírme amigo mío, porque los primeros que no lo hacéis sois vosotros, por lo menos en principio, así que difícilmente lo haremos nosotras para tomarlo a coña no crees?
    AQUI NECESITO APOYO FEMENINO CON EXPERIENCIA EN ESTAS COSAS

    TRESENUNO!!OPINIÓN POR FAVOR

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  2. Newton15:58

    No me gusta este post, no estoy de acuerdo con algunas cosas.
    ¿Darle importancia?Vale,la tiene, pero eso no significa que haya que bromear con ese tema ni tomárselo con humor.
    En eso le doy la razón a Traserete, sin duda, y estoy más de acuerdo con lo que escribió en el post anterior, con esas recomendaciones tan "radicalmente opuestas" según vosotros.Yo preferiría que, sin dramatizar, la mujer se lo tomase con naturalidad, restándole importancia pero sin bromear de esa manera.
    Reconozco que yo soy bromista, me gusta tomarme las cosas con humor, pero no aconsejaría precisamente lo mismo que usted Maestro.
    También estoy de acuerdo con V de Vendetta en lo del abrazo.
    Muy bien Traserete, te leo y me dan ganas de aplaudirte siempre, metes la caña que se merecen estos elementos ggg.

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