Otras consecuencias de la pérdida del sentido de la realidad: el maltrato conyugal



Aunque en más de una ocasión el sustrato del problema tenga un matiz económico y mas en la situación actual, en la Champions League de la economía del mundo mundial, en la mayor parte de las parejas subyace otro problema: la necedad,. O lo que es lo mismo: ni saber ni querer saber. Claro que condimentada con unas buenas dosis de vana soberbia: "Yo no necesito un papel que me diga que estoy casado" o vayaustéasaber qué elaboradísimo argumento justificativo más.

En el fondo, existe en muchas personas algo de miedo al futuro precisamente por el temor a ser defraudado por el otro, pero también y sobre todo la minusvaloración del otro, que se convierte en una inmensa lata de refresco helado para el calor mientras no llega el otoño. Entonces mejor una crema de boletus, anticipo de un clima más apto para paladear unas fabes, un pote gallego o un cocido madrileño ¿no? Y la lata, ya gastada y rechupeteada, a la basura. Razones siempre habrá para justificar la injustificable ausencia de compromiso real.


Honestamente, ¿qué podemos esperar de una persona que está junto a nosotros pero se niega a comprometerse para siempre pase lo que pase? Pues justo eso, que pase de nosotros si no algo peor: que se convierta en un monstruo resentido por haber tomado una decisión equivocada y esclavizado a una persona por vínculos más hipotecarios que sagrados.


White (no vaya a creer Pepiño que le hago publicidad) y en botella. Con las lógicas excepciones a toda regla, una pareja no casada, o una no casada por la iglesia, tienen mayores posibilidades de fracaso, pero no sólo eso, sino que
las chicas casadas sufren e inflingen menos violencia que las que "viven en pareja". (No dejéis de hacer click y visitar el Forum Libertas para leer el artículo completo.)


Al final, lo de siempre, quien se desvía del camino recto tiene más posibilidades de caerse por un barranco, romperse un tobillo o atollarse en un cenagal, que quien lo sigue.

La crisis es cierta y terrible, por mucho que algunos se hayan empeñado en negarla, y esto llevará a muchos novios a plantearse dejar para más adelante el enorme coste económico que supone una boda, pero mientras tanto y por si alguien se aprovecha de las circunstancias vale un juramento de
amor en lo bueno y en lo malo, un día cualquiera y sin testigos, en una iglesia significativa, ante Dios. Y ya vendrán tiempos mejores. Si no se atreve es que eres para el otro una lata de refresco más.

¡Ah!, cuidado con los mentirosos compulsivos, te darán mil motivos para creer y caerás en la trampa.

1 comentario:

  1. Ya te digo...y me creo las estadísticas de que las mujeres que "viven en pecado" con sus parejas sufren menos maltrato que las casadas. Aunque no entiendo las posibles causas de que así sea, la verdad.
    El matrimonio para ellos es un mero trámite legal, no lo ven como un compromiso más dentro de la pareja, sino como parte de la relación "para poder tener hijos"; o al menos eso me parece.

    El otro día coincidí con una colega de profesión que lleva con su pareja casi 20 años, tienen 4 hijos y no están casados...es el caso más insólito para mí que he conocido, la verdad.En fin,...

    Esto del maltrato no tiene excusa jamás.

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