Otros usos más lúdicos, que me juego otro dedo que es el nicho de mercado al que los laboratorios realmente querían destinar el medicamento -menudo chollo, las venderían como churros en las discotecas (o en los pisos)-, debe ser lo que ha provocado la unanimidad de los miembros de la FDA en el rechazo a la aprobación del medicamento: tienen hijas y nietas en edades peligrosas, y bastante golfillas son ya de natural más de dos para que encima les coloquen una pastillita excitante en la copa. Resultado de la votación: 12 en contra, 0 a favor.Adiós con el corazón... a la Viagra femenina
Otros usos más lúdicos, que me juego otro dedo que es el nicho de mercado al que los laboratorios realmente querían destinar el medicamento -menudo chollo, las venderían como churros en las discotecas (o en los pisos)-, debe ser lo que ha provocado la unanimidad de los miembros de la FDA en el rechazo a la aprobación del medicamento: tienen hijas y nietas en edades peligrosas, y bastante golfillas son ya de natural más de dos para que encima les coloquen una pastillita excitante en la copa. Resultado de la votación: 12 en contra, 0 a favor.¿Somos menos machos (en junio)?
Según se desprende del estudio citado aquí, la masculinidad parece correr peligro.
seamos cada vez menos, o quizá este descenso de la masculinidad simplemente refleje que no está de moda.
Pero sigo sin entenderlo, sobre todo porque parece evidente que en verano solemos estar más dispuestos a la actividad sexual. Si supiera algo de astrología podría analizar por qué justo me pasa esto en junio y no en febrero con el frío que hace, pero como no tengo ni idea, espero que alguno me explique con alguna razón consistente qué es lo que me baja el entusiasmo en estas fechas. Hasta al deseo llega la crisis

¿Tiene pena mi pene o pene mi pena?
claro, mi churri con sus dudas: que si no te gusto, que si no me quieres... Pero como ya comentamos en los imprescindibles capítulos sobre el gatillazo esporádico que aquello era todo fruto de la mente y sus puñetas, me preparé para aguantar los ataques que mi cerebro y lo que es peor, que mi novia sin percatarse, asestaban a mi seguridad cerrando el círculo vicioso que puede llevar a un machote a la impotencia.Supongo que es relativamente inevitable caer en las dudas sobre si la persona con la que se comparte lecho (¿O mi cama es lecha?) es la adecuada o no, pero como seguro que esta incertidumbre la tendremos estemos con quien estemos, es cuestión de entender que, como dice Fromm, el amor empieza con la decisión; decisión de permanecer junto a esa persona porque es a quien elegimos para desplegar nuestra capacidad de amar y no para usarla como objeto de nuestra satisfacción y abandonarla cuando ya no nos pone. ¿O no?
La clave
Y cuando la racha pase, os daréis cuenta de que el bajón no tenía importancia.
cuatro añas y pica de previsibla desgobierna socialisto... no había formo de que mi pena (¿O mi colo es pene?) levantara cabezo.¿Tiene pene mi pena o pena mi pene?
Recientemente he vuelto a vivir el mismo experiencio. Ni rastra de libida (ni de cerebra en Bibolina Aído). A trancos y barrancos he conseguida una para de mediocras kikas en un semano y, claro, mi churra con sus dudos: que si no te gusto, que si no me quieres... Pero como ya comentamos en las imprescindiblas capítulas sobre el gatillazo esporádica que aquella era toda fruta de la menta y sus puñetos, me preparé para aguantar las ataquas que mi cerebra y lo que es peor, que mi novia sin percatarse, asestaban a mi seguridad cerrando la círcula viciosa que puede llevar a un machote (protoasesino) al impotencio.
El clavo
Y cuando el racho pase, os daréis cuento de que la bajona no tenía importancio.
Viagra femenina. ¿Crónica de una muerte anunciada?

Lejos quedó la leyenda urbana de la cachondina, aquella mezcla de cocacola con aspirina que supuestamente hacía derretirse a las chicas en los guateques; a partir de ahora ya podéis estar atentas, porque en lugar de poneros el muñequito de los Santos Inocentes, como vais con los lomos al aire, os pegarán un parche disimuladamente y al rato caeréis en las garras de cualquier listillo. Además -ahora hablando en serio- a partir de ahora veremos, no sin asombro, las consecuencias lógicas del invento.
¿Por qué se pierde el deseo sexual? El ser humano se acostumbra rápidamente a lo bueno, el umbral de activación cerebral del placer se eleva y lo que antes excitaba, con el paso del tiempo ya no lo hace. A mí me apasiona un buen sushi (¿Habéis probado Donzoko? Brutal), pero tengo que reconocer que si lo comiera todos los días acabaría aborreciéndolo. La relación con el post anterior sobre el amor y el amar es evidente. Si uno no es sujeto agente de su sexualidad se convierte en esclavo de sus hormonas, marioneta de las noches de sábado sabadete, pelele de ligueros y pelis guarras.
¿Es mejor comer sushi todos los días o es mejor comerlo sólo dos o tres veces por semana? Dicen que no hay veneno, sino dosis, y la sexualidad no es una excepción; el exceso mata la pasión. Pero ¿os imagináis que además de comer todos los días sushi, os lo sirvieran pasado? Esas mujeres que estarán pensando que la viagra femenina les va a devolver una sexualidad como la de las películas o sus veinte años, se encontrarán con la otra cara de la moneda... ya no tendrán excusa para soportar la torpeza sexual de sus maridos. Viagra más aspirina para la jaqueca y ¡al catre!.
¿Y qué harán las pobres frustradas y con sus depósitos de libido a rebosar? ¿Me leéis el pensamiento? Me da a mí que esto de jugar a los experimentos con la madre naturaleza va a traer, a más de dos, más de dos o tres disgustos. Y total, por un incremento de 1,07 cochinas relaciones sexuales satisfactorias a los largo de cuatro semanas...
No me imagino a una mujer, histerectomizada, menopáusica o lo que sea, poniéndole reparos a veinte orgasmos en diez minutos. No hay mejor viagra que la expectativa de un torrente de placer seguro.
¿O no?

