Chingas menos que un casao

Un par de viejos amigos se encuentran casualmente por la calle y tras regalarse los consabidos halagos hacia la barriga de uno y la calvicie del otro, recordando que se casó virgen, el barrigón le pregunta al calvo:
- Oye, macho, y ¿qué tal te va de casado? ¿Chingas más que antes?
A lo que le responde el calvorota con cierta sorna:
- ¡Qué va, macho! ¡Chingo el doble que de soltero!
El otro, estupefacto, le dice:
- ¿El doble? ¡No me lo puedo creer! ¿Cómo es eso?
Y le contesta el calvo:
- ¡Sí, hombre, de soltero no chingaba nada, y de casado nada de nada!







Ya hemos hablado varias veces (aquí) del asunto, pero desde hace unos días le estoy dando vueltas a la cabeza. El caso es que desde hace un tiempo, no sé cuánto, he perdido absolutamente el miedo a irme a la cama por sentirme obligado a cumplir. El asunto tiene su aquel, porque cuando uno asume su papel de "maestro" de lo que sea, y en mi caso es el asunto este de la Cienorgasmología, parece como que está obligado a demostrar cada noche de lo que es capaz, entre otras cosas, para seguir experimentando y poder contaros algo interesante. Pero la verdad es que no tengo mucho más que contaros al respecto, porque la ciencia, técnica y patatín y patatán ésta tiene la ventaja de poder ser explicada en pocas palabras. Bueno, sí que tengo algo más que contaros, pero me temo que va a pasar mucho tiempo antes de poder hacerlo, por razones que aún no puedo desvelar.

Esto no va a ser una lección de Cienorgasmología, sino una ¿simple curiosidad? que quizá pueda servir a alguien para dejar de comerse el coco. La cuestión es que desde hace tiempo me voy a la cama pensando en que no va a haber temita, cuando antes pasaba justo lo contrario, que siempre tenía que haberlo, lo que me ocasionaba alguna que otra incomodidad cuando no me apetecía más que cerrar los ojos, hablar un rato con El Jefe, y dormirme plácidamente. Es como cuando uno gana un campeonato del mundo, o es un figura del deporte, está obligado a hacerlo siempre a ese nivel o será criticado y puesto en duda.

La verdad es que desde entonces me siento liberado de una pesada carga, la frecuencia de encuentros ha disminuido significativamente (teniendo en cuenta que hasta hace no demasiado era desayuno comida y cena, más algún que otro tentempié a deshoras), pero los dos estamos más que satisfechos. Al fin y al cabo, el sexo no lo es todo, ¿no?. Aunque sea sexo cienorgasmológico.

Ahora, cuando nos apetece, lo hacemos, y cuando no, pues no. Ella nota cuándo tengo ganas yo, y yo noto cuándo las tiene ella. Es una de las ventajas de la monogamia, acabas conociendo al otro casi como a ti mismo.


Y para acabar, no puedo dejar de comentar uno de los asuntos más jugosos que nos ha dejado la actualidad, una foto que ha dado más que hablar que la Foto de las Azores, y que no es otra que la foto de La Familia MonZter. Disfrutad de esta y de otras que podréis ver en el blog de Salva y Reyes. Muy (bien) currado.

Buena semana a (casi) todos.





Bobadas pseudocientíficas sobre el clítoris

En verano la mayoría nos encontramos disfrutando de nuestras vacaciones, y los periodistas también. Seguramente sea esa la razón por la que se publican bobadas para rellenar las páginas de los periódicos, como esta que descubrí por aquí:

Kim Wallen, profesor de psicología de la Universidad Emory (EEUU), lleva ya tiempo ocupado haciendo los cálculos que le han permitido averiguar la piedra angular del goce femenino. Según el investigador, y más allá de la posición exacta del famoso punto G, ha descubierto una sencilla regla fisiológica que determina si una mujer tiene más o menos facilidad para conseguir un orgasmo. El quid de la cuestión está en la distancia que separa al clítoris de la vagina. Ese número, medido en centímetros, determina la facilidad para conseguir orgasmos por estimulación del pene, sin ayuda de lengua, dedos o juguetes sexuales. Según Wallen, para ser la agraciada, la distancia entre el clítoris y la vagina debe ser menor de 2,4 cm, aproximadamente la longitud desde la punta del dedo pulgar hasta su primera articulación. Cualquiera que tenga esta medida, está capacitada para producir orgasmos fiables durante una sesión de sexo con penetración.



Tras recuperarme de la impresión, ni corto ni perezoso, agarré uno de esas cintas métricas de papel que regalan en IKEA (¿Qué pensábais, que iba a usar un calibre digital?) para medirle la distancia entre ambos puntos mi señora. 

La sorpresa que me llevé fue mayúscula, porque una de las mujeres -no profesionales- que más orgasmos y de más larga duración experimentan en el planeta ¡¡¡Tiene una distancia de cuatro centímetros y medio entre el glande del clítoris y el borde anterior de la entrada de la vagina!!! Lo que según la "piedra filosofal" descubierta por el amigo Wallen debía incapacitar totalmente a la pobre desagraciada para experimentar orgasmos. 

Supongo que más de uno de los practicantes de sexo anal habrá pensado al leer el estudio que a mayor distancia está el ojete, y a nadie se le ocurre dudar de que su estimulación produce orgasmos enormemente placenteros. 

Es más, entre el clítoris de mi contraria y sus pezones hay todavía más distancia, más de medio metro, y tiene orgasmos igualmente cuando se los acaricio. 

Puesto inmediatamente en comunicación con el Palacio de la Zarzuela para abordar la cuestión, Juancar y yo hemos decidido por unanimidad conceder el premio "¿Por qué no te callas?" del verano de 2009 al "investigador" Kim Wallen, ex aequo con el autor del brillante artículo, honor del que hace entrega su majestad a continuación:




La Cienorgasmología con una nueva pareja

Nuestro querido Sammy cree que tiene un problema que ya quisieran para sí millones de hombres, y es que al parecer -aún- no consigue pasar de los 15 orgasmos por sesión. Vale que estamos aquí para superar con creces esa cifra, pero desde luego no es para preocuparse en absoluto, sino todo lo contrario. 

Es para estar muy satisfecho él por su rendimiento por encima de la media, y ella por tener un partenaire que se preocupe más por el placer de ella que por el propio y se lo haga pasar como difícilmente hubiera podido con otro. 

Tirando de lógica y experiencia, se me ocurre que las razones por las que no consigue alcanzar sus objetivos pueden ser varias: 


1- ATRAPAR LA PROPIA MENTE 


En los inicios de una relación, y más siendo joven, el principal problema que yo tendría sería la dificultad para atrapar mi propia mente. A esas edades normalmente el orgasmo de la mujer nos arrastra, dificultando mantener el control sobre nosotros mismos, y consecuentemente perturbando una correcta dirección de la orquesta. 

Supongo que esto no le pasará a todo el mundo, hay personas más naturalmente autocontroladas y otras cuya dilatada experiencia sexual les permite tomarse el asunto sin tanta implicación instintiva, pero desde luego a mí me ha pasado en más de mil ocasiones, probablemente también engañado por la absurda sexualidad oriental. Pero se puede objetar a este argumento que parece claro que si se han llegado a los quince orgasmos es que un cierto control existe, obviamente no absoluto, pero existe. 



2- SIN PIEDAD 


Como ya saben todos los cienorgásmicos expertos, la clave para aumentar el número es no tener piedad de nuestra mujer. Como recuerda este capítulo, y su continuación en este otro es imprescindible que sea el varón el responsable y director de los conciertos sexuales, pues de delegar la batuta nos encontraremos lisa y llanamente con que la orquesta tocará lo que le apetezca, que parece ser lo que ocurre en este caso. 

Es esencial recordar que para meter cien orgasmos en una hora hay que carecer de escrúpulos de ningún tipo, encadenarle un orgasmo tras otro aunque nos implore por nuestra madre que paremos. Si seguimos por el camino equivocado, la fémina nos podrá llevar por donde le plazca, responsabilizandonos a nosotros de la baja calidad del concierto o no, pero en cualquier caso no nos hará sentir precisamente bien. 

Curiosamente la causante del problema es ella, pero ya sabemos que los varones somos muy dados a acomplejarnos en cuanto las cosas no van como queremos. La realidad es que ella, por una u otra razón peregrina, nos ha ganado la partida, nos ha sometido a sus caprichos, ha tomado el control con el simple argumento expresado u oculto de que no somos lo suficientemente buenos. 

No nos engañemos, una vez cautivos y desarmados por temor a perderla, ella hará en lo sucesivo lo que quiera con nosotros por la misma vía, inducirnos a usar cachivaches sexuales como norma o cualquier otra garantía de insatisfacción futura. 

Tengamos en cuenta que cuando una mujer se convierte en multiorgásmica o cienorgásmica, puede seguir siéndolo sin nosotros con una pareja mediana, igual no llegará a los cien por hora, pero seguro que no le importará quedarse en diez o doce, y ella sabe que eso ocurriría aunque nosotros no lo pensemos. 

Que sean necesarias variaciones y juegos raros tras años de relación puede ser hasta saludable, pero empezar arguyendo que no siente nuestro chisme da que pensar, y no precisamente bien, porque ya sabemos que el tamaño no importa



3- LOS TOQUES 


Una de las razones por las que es posible que la mujer no nos sienta es la repetición de los mismos eventos. 

Recuerdo que cuando vivía en el norte de España tenía una existencia satisfactoria, sin embargo, después de más de veinte viviendo en Madrid no soportaría volver a vivir allí, llueve todo el tiempo (exagero), hay más días nublados que soleados y pocos años -por ejemplo este mismo- tienes la garantía de unas vacaciones de verano sin chubasquero y paraguas. Sin embargo, cuando vivía allí estaba tan acostumbrado, me parecía tan normal que ni le prestaba atención al asunto. 

Del mismo modo, si no respetamos escrupulosamente las recomendaciones de los capítulos relativos a los distintos tipos de toques, nos encontraremos con la repetición de un mete-saca monótono que borrará las pequeñas diferencias de matiz que existan entre un empujón y otro. 

Las diferencias no deben ser pequeñas, sino enormes, hasta el punto de que no conviene repetir más de tres o cuatro veces el mismo movimiento consecutivamente, sino más bien lo contrario, variarlos constantemente y mezclar los pélvicos con los táctiles, con los verbales y las esenciales pausas. 

Un buen sofá de esquina y unas manos fuertes para agarrarse son indudablemente esenciales para que cada empujón mueva todo su cuerpo, consiguiendo así que sienta el empuje no sólo en sus genitales, sino hasta su cabeza. 



CONCLUSIÓN


Todo esto no significa que uno esté haciendo algo mal, sino que puede hacerlo mejor. 

Es importante tomárselo con calma, ser astuto y no crear un problema donde no lo hay. Si la moza quiere ponerse arriba bajo amenaza de hacerse la insatisfecha, que se ponga, no estaremos perdiendo el control, sino cediéndolo inteligentemente; mientras tanto, cuando el control esté en nuestras manos, ¡leña al mono!. 

Un sólo orgasmo encadenado sin ninguna pausa con el siguiente es suficiente muestra de que podemos hacerlo, lo que nos debe aportar la seguridad de que podemos repetirlo, de que somos capaces de conseguirlo siempre que queramos. Y si le encadenamos dos o tres seguidos varias veces, dudo mucho que le quede energía para querer ponerse encima. O que diga que no nos siente.

El sexo, la lubricación, y Mercadona





Durante unos meses, este creador de la revolucionaria Cienorgasmología servidor de ustedes ha estado probando varios productos lubricantes, y aunque no soy el jefe del departamento de I+D+i de la fábrica de lubricantes de Ferrari, ni dispongo de laboratorios para analizar los más eficientes, sí que formo parte, como cada vez más personas, de la parrilla de la Formula 1 de la sexualidad.


Si bien a cualquier persona-utilitario quizá le baste cualquier lubricante, para funcionar como un Ferrari –a cien orgasmos por hora, para mantener orgasmos durante de más de diez minutos y encuentros sexuales durante horas– no es suficiente con echar mano del producto que disfrute de una mejor imagen de marca gracias una campaña de marketing más costosa. No, para saber cuál es el mejor lubricante hay que testar los lubricantes en la competición real.

Es lo que yo hice, y por si os sirven, aquí están los resultados:




¿Somos menos machos (en junio)?

Según se desprende del estudio citado aquí, la masculinidad parece correr peligro. 

Quizá sea adaptativo para la especie humana que los varones lo seamos cada vez menos, o quizá este descenso de la masculinidad simplemente refleje que no está de moda. 

Atrás quedaron aquellos años de preeminencia del macho como modelo y objeto de deseo con respecto a los blandengues barbilampiños, hasta el punto de que ahora sex symbols de pelo en pecho como Indiana Jones y el resto de los mortales hemos tenido que someternos a crueldades sin límite para adaptarnos a las nuevas tendencias. Al respecto de esto conviene recordar por si a alguno le viene bien o le ocurre lo mismo, lo que ya hace tiempo comentamos sobre las pérdidas temporales de deseo sexual. Causualmente hace justo un año me ocurrió lo mismo que acabo de vivir estas dos pasadas semanas: ni rastro de deseo sexual (Ni de escribir, me diréis con toda la razón). ¿Os ha pasado a los demás también? ¿habéis tenido que echar mano de vuestro arsenal de recursos mentales para no sentiros mal ante los infructuosos requerimientos de vuestras respectivas churris?. Yo, como siempre, me lo he tomado con humor y he contribuido a que ella lo viviera igual, y la he mantenido satisfecha con toques orales y manuales relámpago de esos con los que me sigo maravillando de lograr producir orgasmos en un segundo simplemente jugando con un pezón por encima de la ropa. Y mientras tanto, afortunadamente, mi libido ha vuelto a la normalidad. Parece que no hay riesgo testosterónico. Sigo siendo un machote, ¡Uf!. Pero sigo sin entenderlo, sobre todo porque parece evidente que en verano solemos estar más dispuestos a la actividad sexual. Si supiera algo de astrología podría analizar por qué justo me pasa esto en junio y no en febrero con el frío que hace, pero como no tengo ni idea, espero que alguno me explique con alguna razón consistente qué es lo que me baja el entusiasmo en estas fechas. 




Seis orgasmos en una hora. ¿Demasié pa'l body?

Esto es lo que hubiese dicho Fernando Esteso puesto en mi lugar ayer.

La verdad es que no
soy precisamente un gordito ni un enclenque, me pego palizones de seis o siete horas en bici por la Sierra Madrileña acumulando desniveles kilométricos, otras seis -también, hoy va de seises- horas semanales de gimnasio. Y aunque fumo, no bebo más que socialmente y con moderación y me cuido todo lo que puedo,. En fin, que pudiéndome considerar un tipo en buena forma, reconozco que ayer me preocupé, fue la primera vez -que recuerde- que mi body dijo basta; pero no un basta cualquiera, sino en mayúsculas y con signos de admiración: ¡¡BASTA!!

Es lo que tiene la ultraorgasmología en época pre-veraniega, hace calor hasta de noche, y mantener un orgasmo de más de quince minutos se convierte en una heroicidad mayor que correr un maratón en una sauna finlandesa. Los dos primeros fueron orales, pero los siguientes cuatro a lo macho.

Al machote el sudor le chorreaba por todas partes, tanto, que más que la fatiga -mi corazón debía andar por las 130-140 pulsaciones por minuto constantes con algún pico superior- del puro esfuerzo físico, la falta de adaptación al calor recién salidos del invierno pudo con mi resistencia.


Ella hubiera seguido en la cumbre del gozo a pesar de que el vecino de arriba empezaba a dar muestras de que le estábamos jorobando el sueño, pero yo no podía más. Aún recuerdo cláramente cómo los cuatro ríos que de sudor que me corrían por la cabeza amenazaban con inundarme los ojos y la boca desconcentrándome, disminuyendo peligrosamente mi excitación mientras ella parecía -una vez más- que disfrutaba como nunca antes lo había hecho.


No, no fue la falta de fuerza o de resistencia físicas lo que me rindió; la derrotada fue mi mente, mi resistencia mental al sufrimiento, al calor y a la desconcentración. Visto el panorama, esta misma noche voy a poner el ventilador en la habitación.



Por cierto, ayer usamos un lubricante nuevo. Probablemente haya influido en el asunto por sus buenas cualidades, que nos permitieron despreocuparnos del tema. Y como os prometí, en unos días os contaré cómo nos ha ido con él -parece que genial- y lo compararé con los otros dos que hemos usado en el laboratorio de la Cienorgasmología (Editado: Aquí tenéis el análisis). 




Buen fin de semana



Advertencia importante: No empieces a practicar estas técnicas sexuales in antes leer este post, podría causar serios inconvenientes a tu vida sexual.




Mezclar churras con merinas. La mente de la mujer cienorgásmica no es la misma que la de la ultraorgásmica

A propósito del debate que se estableció en este post -y para evitar confusiones como la de una amiga de mi señora que después de consultarle su problema y recibir una información inadecuada debe creer que para ser cienorgásmica lo que tiene que hacer es deshinibirse y concentrarse- es importante recordar que existen dos diferentes actitudes mentales femeninas frente al sexo, porque algunas mujeres pueden llegar a creer que la adecuada es la que no corresponde a su nivel de aprendizaje y frustrar así los intentos de lograrlo:


1 - La mujer debe ser absolutamente pasiva para alcanzar la cienorgasmia, en caso contrario es posible que no lo consiga. Absolutamente pasiva significa que no es necesario que haga nada, ni que piense ni deje de pensar en nada concreto, pues no está en su mano alcanzar el éxito si no es a través de la acción de un compañero adecuadamente entrenado.

Esto es así incluso si el varón es poco hábil y se demora más de lo debido en la consecución del primer orgasmo de ella, aunque es comprensible que la pobre se desespere y se ponga a pensar en cualquier cosa ajena al asunto sexual. Para eso existe este método: para que el hombre aprenda a hacer a su mujer cienorgásmica -el varón es quien debe aprender, no la mujer- por lo que cualquier señora que sufra esa pesadilla, digo problema, deberá encomendar a su contrario que se empolle el manual antes de ponerle o volver a ponerle un dedo encima.


2 - Alcanzar la megaorgasmia o ultraorgasmia requiere una actitud mental diferente, especialmente capacidad de concentración y desinhibición que dan paso al largo trance orgásmico como ya vimos en el post que enlazaba al principio, por lo que no me voy a repetir.

Atención pues, no conviene confundir la actitud mental adecuada so pena de fracaso.



Relacionados:

-
La mente de la mujer megaorgásmica
- Atrapar su mente I










Advertencia importante: No empieces a practicar estas técnicas sexuales in antes leer este post, podría causar serios inconvenientes a tu vida sexual.
 
 


 

Buenas noticias para el amor

Dicen por aquí que: Al contrario de lo que generalmente se cree, el componente idílico de una relación duradera no tiene por qué desaparecer dejando sólo una relación de compañerismo y amistad, según los resultados de un nuevo estudio. El amor romántico puede durar toda la vida y asegurar una relación de pareja más saludable y feliz. *Advierto que no tienen ni la más remota idea de lo que es el amor, pero aún así se acercan bastante. Mejor lee la sección El arte de Amar en la columna de la derecha*. 

"Es la creencia de muchos que el amor romántico y el amor pasional son la misma cosa", explica la investigadora principal del estudio, Bianca P. Acevedo, en la Universidad de Stony Brook al iniciarse el estudio, y actualmente en la Universidad de California en Santa Bárbara. "Están equivocados. El amor romántico tiene la intensidad, el compromiso y la química sexual que posee el amor pasional, pero sin el componente obsesivo de aquel. El amor pasional u obsesivo incluye sentimientos de incertidumbre y ansiedad. Este tipo de amor ayuda a guiar las relaciones breves, pero no es útil para las relaciones duraderas". 

Acevedo y Arthur Aron revisaron 25 estudios realizados sobre 6.070 individuos involucrados en relaciones breves y en duraderas, para investigar si el amor romántico va asociado a una mayor satisfacción. Para determinarlo, clasificaron cada una de las relaciones examinadas en los estudios como romántica, pasional (romántica con obsesión), o análoga a la amistad, y también catalogaron a cada una según su duración, breve o duradera. Los investigadores revisaron 17 estudios sobre relaciones breves, que incluyeron a estudiantes universitarios de entre 18 y 23 años que estaban solteros, sosteniendo un noviazgo o amistad íntima, o casados, con un promedio de duración de la relación menor a cuatro años. También revisaron 10 estudios sobre relaciones duraderas, que involucraron a parejas de mediana edad que llevaban casados al menos 10 años. Dos de los estudios incluyeron relaciones tanto breves como duraderas, en los que fue posible diferenciar entre las dos muestras.




Esta revisión dio como resultado que quienes decían experimentar un amor más romántico estaban más satisfechos tanto en las relaciones breves como en las duraderas. El amor análogo al compañerismo o a la amistad estaba relacionado sólo de manera moderada con la satisfacción en las relaciones de ambas duraciones. 

Y quienes declaraban sentir un amor más pasional en sus relaciones estaban más satisfechos con sus relaciones breves, en comparación con quienes lo experimentaban en las relaciones duraderas. Las personas que experimentaban la mayor satisfacción en sus relaciones también se sentían más felices y tenían una mayor autoestima. La sensación recíproca de tenerse el uno al otro en todos los aspectos ayuda a construir una buena relación, tal como afirma Acevedo, y facilita los sentimientos de amor romántico. 

Por otra parte, ella señala también que "los sentimientos de inseguridad están generalmente asociados con una satisfacción más baja, y en algunos casos pueden conducir a conflictos en la relación de pareja. Esto puede manifestarse en el amor obsesivo". 

El descubrimiento hecho en este macroanálisis de resultados puede cambiar las expectativas de las personas sobre lo que quieren buscar en una relación duradera. Según los autores, el amor parecido al compañerismo y a la amistad, el cual muchas parejas ven como el resultado natural final de la evolución de toda relación duradera exitosa, no es algo necesariamente consustancial a toda relación. "Las parejas deben seguir cultivando el amor con todas las tácticas", aconseja la investigadora. "Y las parejas cuyos miembros han estado juntos por mucho tiempo y desean recuperar ese toque romántico deben saber que es un objetivo posible de lograr, aunque se trata de algo que, como muchas de las cosas buenas de la vida, requiere energía y dedicación".

Scitech News

La mente de la mujer megaorgásmica



Los que ya habéis superado el primer nivel de la Cienorgasmología entenderéis de lo que voy a hablaros; para el resto de las mujeres -este post está dirigido especialmente a vosotras- quizá sea aún una incógnita. El caso es que recientemente hemos comentado en algún post que alguno de vosotros tiene relaciones esporádicas con diferentes personas con notable éxito. Lo que aún no sabemos es si alguna persona que tampoco tenga relaciones duraderas ha sido capaz de lograr un megaorgasmo o ultraorgasmo en alguna pareja ocasional. Yo no he probado, la verdad, pero aún siendo algo a priori muy difícil, no dudo que algún buen director de orquesta podría lograrlo.

En cuanto a las parejas estables, que lo tendrán más fácil, rec
ordaréis de los primeros capítulos del Manual de la Cienorgasmología que la entrega de la mujer al varón es directamente proporcional a la facilidad para acceder al orgasmo y a la intensidad del mismo. Y eso sin necesidad de usar ninguno de los cachivaches o juguetes sexuales que se ofrecen por ahí -en tiempos de crisis no está mal ahorrarse unos eurillos- y de cuya utilidad existen al menos incertidumbres lógicas.




 En los megaorgasmos de más de diez minutos este axioma se torna esencial, especialmente al inicio de su práctica. Quizá yo lo tenga más fácil porque mi contraria es una auténtica poupee pasiva -lista ella, ¿para qué se va a esforzar?- y yo soy claramente dominante, lo cual no significa que una vez alcanzado el dominio de la técnica, uno o una puedan cambiar de postura sin interrumpir el orgasmo, que se puede, por supuesto; pero en los estadíos iniciales, recordad que conviene ceder el control al director de la orquesta en lugar de pretender tomar el mando.


Hablando del tema con mi poupee, me explicó que para alcanzar la megaorgasmia, la actitud mental femenina debe reunir estas dos características:


  • Desinhibición absoluta: esto significa que con toda seguridad no todas las mujeres tienen la capacidad de ser megaorgásmicas si mantienen tabúes, inseguridades, vergüenzas, pudores, etc., que provoquen que su atención se distraiga hacia lo que se quiere esconder, que su musculatura se tense y se sature el procesador del cerebro con información que no ayude precisamente a lograr el éxito. Obviamente, la mujer en general tiene más capacidad de desinhibición pasada la cuarentena (de edad) y especialmente la menopausia, momento en el que los factores afectivo-emocionales disminuyen su importancia, cediéndola al puro disfrute físico, aunque tampoco es descartable encontrarse con -sobre todo jovencitas- más deshinibidas que las más mayores. Esto no sé si es bueno o malo, seguramente lo último; el caso es que es así hoy en día.


  • Alta capacidad de concentración: si existen dudas con respecto al varón, a lo que se le va a "entregar", o se tiene miedo al embarazo, o si el lugar que se elige para la faena es expuesto, o si te pueden escuchar los de la habitación de al lado, será más difícil concentrarse en dejarse mecer por las olas de placer que van surgiendo sucesivamente y nunca iguales hábilmente generadas por el Eolo particular de cada una.

Es obvio que ambas características se retroalimentan recíprocamente de forma relativa, pues la concentración implica desinhibición, pero la desinhibición no necesariamente implica capacidad de concentración, lo que impide unirlas en una sola categoría, sde modo que habrá que observar ambas para alcanzar el éxito.

En fin, os cedo el testigo, si alguna tiene otra experiencia, que lo diga. Espero que os sea útil.

Advertencia importante: No empieces a practicar estas técnicas sexuales in antes leer este post, podría causar serios inconvenientes a tu vida sexual.


Breve manual de socioloxía sexual gallega

En España hay tres millones de funcionarios. Exceptuando los sufridos docentes, policías, sanitarios, jueces y poco más, son una especie a reconvertir. En medio de esta fauna profesional patria existe curiosamente un sector que sinceramente tampoco sé para qué sirve: son los sociólogos. 

Parece ser que se dedican a saber lo que todo el mundo sabe, pero adornándolo con unos números y unos %%%. Por poner un ejemplo, nos dicen que ya es raro que haya una casa en la que todos sus miembros (sin coñas) trabajen. Yo, sin ser sociólogo, ya lo sabía, porque suelo hablar con vecinos y amigos y el del paro es un tema de conversación corriente hoy en día. ¿Vosotros no lo sabíais? 

El caso es que he estado echando un vistazo a unas noticias atrasadas y me he encontrado esto que me ha llamado la atención y que os pego a continuación (las cursivas son mías) para que os divirtáis un poco: Con su pareja les gusta practicar los llamados ‘juegos preliminares’, encender velas y poner ‘música romántica’ pero cuando ellos acuden a clubs de prostitución, van al grano y sin condón. 

Cuando a los españoles se les hace una simpática encuesta sexual, contestan lo que quieren, pero cuando un informe estudia una situación más profundamente, salen los datos reales. Aquellos de los que nadie alardea. Eso lo dirán ellos, la gente normalmente miente aunque sepa que la encuesta es anónima, porque casi todo el mundo tiene un cierto pudor a hablar de estas cosas y vende la mejor cara de sí mismo. 

La semana pasada se publicaron los resultados de la encuesta ‘Los españoles y las relaciones de pareja’ en la que destacó la importancia de los juegos preliminares a los que, al parecer, dedicamos entre 15 y 30 minutos una o dos veces por semana de media; las mismas en que practicamos sexo con penetración. Muchas veces, de forma planificada y casi siempre por la noche; sobre todo durante los fines de semana. No, ¡qué va!, los entrevistados están mintiendo, de media debemos pasar cuatro horas y cuarto con los prolegómenos mientras vemos la tele con los niños y por la mañana en el trabajo ¡No te jode los lumbreras!. 

De la encuesta se desprende que las actividades preferidas de los españoles son las caricias (92,4%), los besos en la boca (89,5%) o en el cuerpo (84,7%), seguidos de la estimulación genital (78%) y de los masajes (46%), y que a mayor edad, más se practican estos últimos, pues la mitad de los españoles en la cuarentena los dan y reciben durante su actividad sexual. ¡Mentira!: los españoles preferimos conectarnos los pezones a un cable y enchufarlo, ponernos macarrones con pesto en los orificios naturales y tocar la armónica con el ojete. ¿Se puede ser más idiota? ¿Qué esperaban encontrar?. 



Al parecer, una buena ambientación también es fundamental en las relaciones íntimas. Los elementos preferidos por los españoles para entrar en situación son la iluminación especial (62,7%), seguida del uso de aromas o perfumes, que emplea un 43,2% de los encuestados. Sin embargo, son muchos los que van más allá mediante la utilización de aceite de masaje o cremas (41,7%), ¡¡mentirosooos!! ropa o lencería erótica (39,6%), o el uso de comida o bebida -nata, mermelada, fresas- (38,5%)... Pues qué queréis que os diga, que más de uno lo que quería era ligarse a la entrevistadora. ¿En quince minutos te unto, te como, me untas, me comes, te masajeo, me masajeas, te quito las bragas y el sujetador, te limpio, me limpias o dejamos la cama hecha una porquería antes de chingar y luego se nos pegan las sábanas? ¡Anda yaaa!. ¡De película! A la luz de los datos, la vida sexual de los españoles es maravillosa, 
envidiable. Yo no sé de dónde saca esta gente esas conclusiones, la verdad. 

Pero basta conversar con algún sexólogo ¡¡horroor!! o prostituta para entrever que la realidad no es tan rosa como la pintan. Por un lado, si realmente hubiera tantos juegos preliminares, caricias y velas, los españoles no recurrirían tanto a los prostíbulos, y, de acudir, no solicitarían las cosas que piden... ¿Ein? Os lo dije ¿estan locos estos sociólogos? ¿Qué tendrá que ver el culo con las témporas?

Las mujeres que venden su cuerpo o están sometidas a la esclavitud sexual no piden besos en la boca ni masajes a los ‘románticos caballeros’ que acuden a disfrutar sus servicios. ¿Locualo? ¡Jajajajajaja! ¡Como un cencerro! Es más, tienen que escuchar -y muchas soportar- cómo ocho de cada diez clientes no están dispuestos a practicar sexo con preservativo. ¡Fíjate tú, oyes, y luego echan la culpa al papa

El informe ‘Intervención sociosanitaria con mujeres en situación de prostitución en el Consorcio das Mariñas’ es quien revela esta petición del 80% de los clientes de varios clubs de alterne gallegos. ¿Y si hicieran el estudio ampliando la muestra? ¿Y si le encuestaran a usted? Menos mal que ha ganado Feijoo. Y ahora unos chistecillos de gallegos (con cariño).

  • En medio del mar van dos gallegos en un bote...
- Oye, Pepiño, ¿tú sabes por qué los buzos se tiran al mar hacia atrás? - ¡Carallo, hombre! ¡Porque si se tiraran hacia delante, caerían en el bote!
  • La orden decía:
- Buscar y arrestar al sargento Pérez con el mayor sigilo. Una semana después llega un comunicado a la capitanía: - Sargento Pérez arrestado, seguimos buscando al Mayor Sigilo.
  • Íbamos yo y Manolo...
- Nooo, ¡íbamos Manolo y yo! - Vale, listo, ¿entonces yo no iba?.
  • Ring, ring...
- ¿Sí? - Doctor, doctor, ¡mi mujer está a punto parir! - ¿Es su primer hijo? - ¡Non, home! soy su marido.
  • Dos Gallegos:
- ¿Sabes?, al final encontré trabajo en Santiago. - ¿De qué? - De Compostela.
  • Manoliño, ¿por qué no regaste el jardín?
- Porque está lloviendo a cántaros... - Non seas vago, home, aquí tienes un paraguas.
  • Se muere el marido de una gallega y se acerca un amigo a la viuda:
- Lo siento. - No, déjalo mejor acostadiño...
  • Almirante, quince carabelas aproximándose.
- ¿Una flota? - No, flotan todas.



El papa Benedicto XVI, el SIDA (VIH) y los preservativos

Hoy 19 de abril de 2009 os iba a deleitar con un nuevo post sobre la Cienorgasmología, pero os haré esperar un poco más porque toca conmemorar una fecha especial: hoy hace cuatro años que el cardenal Ratzinger, mano derecha del inolvidable Juan Pablo II, fue elegido nuevo papa.


Mucho se ha escrito sobre él en relación al asunto de los preservativos; por un lado encontramos incontables, furibundos y descerebrados ataques para los que no son capaces de articular una oración subordinada, y por el otro lado sólidos argumentos defensivos. En algunos de los primeros podemos percibir el estilo humorístico de los que prefieren que les den las cosas pensadas, no vaya a ser que les duela la cabeza por intentar hacerlo por sí mismos. Aquí hay un buen ejemplo de pensamiento progre = idiota:




Sólo hay que pensar un poquito más para dar la vuelta a la viñeta de esta panda de gañanes y convertirla, por ejemplo, en esto otro:




Pero para no quedarnos sólo con un botón de muestra, añadamos, ésta opinión de un pobre directorzucho de Harvard (la mejor universidad del planeta) tomado de Óptica Libre. No os perdáis ni un enlace (en naranja) de los que adjunta, porque son imprescindibles, os copio su post completo aquí: 

Edward C. Green, director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Escuela de Salud Pública de Harvard dice: "Soy un liberal en temas sociales y para mí es difícil admitirlo, pero el Papa realmente tiene razón. Las pruebas que tenemos demuestran que en África los preservativos no funcionan como método para reducir la tasa de infección por VIH." "Lo que en realidad encontramos es una relación entre un uso continuado de preservativos y una mayor tasa de infección. 

No conocemos todas las causas de este fenómeno, pero en parte se debe a lo que llamamos compensación del riesgo. Significa que quien usa preservativos está convencido de que son más eficaces de lo que realmente son, y termina por admitir mayores riesgos sexuales. Hace algunos años se comenzó a notar en África que los países con mayor disponibilidad de preservativos y mayores tasas de utilización de los mismos, tenían también las tasas más altas de infección por VIH. Esto no prueba una relación causal, pero habría debido llevar a valorar más críticamente los programas relativos al uso preservativos". 



Para contrastar con este dato, estaban los de "al menos 8 o 9 países africanos donde el VIH está en declive" y donde, según Edward C. Green, "en todos los casos, la proporción de hombres y mujeres que declaraban tener muchos compañeros de relaciones sexuales había disminuido desde algunos años antes de que se registrara el descenso de infección por VIH", y ello a pesar de que los programas de prevención seguían centrados en los preservativos: "Este amplio cambio en el comportamiento, por tanto, se produjo a pesar de los programas, que pusieron en énfasis en elementos que, al menos para África, eran erróneos".

Green va más allá: “También me di cuenta de que el Papa dijo que la monogamia era la mejor respuesta al Sida en África. Nuestras investigaciones muestran que la reducción del número de parejas sexuales es el más importante cambio de comportamiento asociado a la reducción de las tasas de contagio del Sida”. "Sin embargo - argumentaba a finales de 2007 en una conferencia en Sudáfrica - los programas patrocinados por los más importantes donantes no han promovido la monogamia, ni siquiera la reducción de diferentes parejas. Es difícil entender por qué. Imagínense que se pusieran sobre la mesa 15 millones de dólares para luchar contra el cáncer de pulmón. Sin duda tendríamos que estudiar el comportamiento de los fumadores: consejos para dejar de fumar, o al menos reducir los cigarrillos al día". 

Jeffery T. Kuhner en el Washington Times: "Los críticos del Papa no tienen que mirar a África para encontrar evidencia de que el uso de condones no es eficaz contra el sida. Basta con mirar a Washington D.C., donde el número de infectados aumentó el 22% entre 2006 y 2007. El 6,5% de los varones negros de la ciudad es seropositivo. En 2008 se repartieron 1,5 millones de condones. Llueven condones y la tasa de sida sube como la espuma. La contracultura de los 60 ha vencido. El culto del condón no tolera otros dioses". 

ACTUALIZANDO: Y es que el periódico oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, ha admitido implícitamente en su edición del pasado domingo el uso del preservativo como un medio de luchar contra el sida. Y reconoce en un artículo sobre la Iglesia y esta enfermedad, que los preservativos son eficaces “al 97 por ciento contra la infección” en condiciones óptimas, y “al 87 por ciento” en condiciones adversas, como ocurre en África. 

El periódico francés Le Figaro informa de que el diario vaticano asegura que este medio solo no basta para proteger de la enfermedad, pero sí reconoce su eficacia asociado a otros dos factores: la abstinencia y la fidelidad. L’Osservatore recuerda en este sentido una campaña llevada a cabo en Uganda, que se basaba en estas tres premisas (la campaña “ABC”, abstinencia, fidelidad y condón) y que convirtió al país en el único del continente “que obtuvo buenos resultados” en la reducción de la enfermedad”. 

Además, apunta Le Figaro, L’Osservatore incluye una entrevista con un misionero que es médico y ha estado más de 20 años en un hospital de Uganda. Según el misionero comboniano Daniel Giovanni Giusti, el preservativo tiene un papel importante en “epidemias localizadas y en grupos particulares: prostitutas, homosexuales y drogadictos”, aunque insiste que en la campaña ABC los dos primeros ejes –abstinencia y fidelidad- fueron los más eficaces, ya que crearon un cambio en el comportamiento. “El preservativo es un recurso para los que no aplican los dos primeros puntos del método”, apuntó.