Primera Regla: El Refuerzo Positivo 2.0 - Aplicación práctica
Primera Regla: El Refuerzo Positivo 1 (Escuela de Padres)
Antiguamente se decía que para moverse por el mundo bastaba con conocer Las Cuatro Reglas: suma, resta, multiplicación y división. En aquellos tiempos una persona podía desenvolverse con ellas en su entorno personal y profesional casi sin límites.
Ha llovido mucho desde entonces, hemos tenido que aprender complejas habilidades como programar un vídeo y manejar el teléfono móvil y el ordenador. Sin embargo, a poco que pensemos honestamente hay algún área en la que los seres humanos en general no podemos afirmar que hemos avanzado sino todo lo contrario. No hay más que ver cómo una panda de subhumanos han engañado a millones de españoles −se supone que miembros del club de los países desarrollados− con cuatro sonrisas y cuatro mentiras: no con la postverdad, sino con la postmentira. Ya advertía de los riesgos de la diabólica Hinteligencia Hemocional la premio Nobel Rita Levi-Montalcini cuando afirmaba: “Vivimos dominados por las emociones, impulsos de bajo nivel, como hace 50.000 años”.
El Síndrome de las Piernas Inquietas
La sexualidad a los cincuenta años (1)
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Maniobras orquestales en la oscuridad del lecho
Un tipo de mujer difícil de manejar... ¡Ya cienorgásmica! III
¿Difícil de manejar? ¿Realmente?
Sexo, orgasmos, y coronavirus covid 19
Un tipo de mujer difícil de manejar II
Un tipo de mujer difícil de manejar I
El ejercicio del gato: los dos niveles del placer en el sexo anal
La eyaculación femenina
Yo no creo en las meigas, pero haberlas, haylas, dice el refranero popular
gallego. Con la eyaculación femenina pasa algo parecido, existe, pero es difícil dar con ella. Sin embargo, como veremos a continuación, no hay que preocuparse en absoluto, ni pensar que sólo si lo acompaña una eyaculación femenina, un orgasmo es pleno.
Un poco de ciencia: Al parecer –porque no está claro–, la eyaculación femenina es la eyección de líquido (así, en genérico) a través de los orificios de las glándulas de Skene, que pueden observarse en la imagen contigua.
Sin embargo parece que tampoco está claro por dónde sale el dichoso líquido, hasta el punto de que algunos de esos que van de listos, como estos rebobos, se lían y dicen, en contra de la obviedad que puede observarse en la imagen, que el liquidito sale por la uretra. A ver si nos aclaramos, o sale por la uretra o por los orificios de las glándulas de marras.
Visto lo visto, para no enredarnos en discusiones estériles, pasaremos por alto los detalles anatómicos y fisiológicos e iremos a lo importante.
Y lo importante es no concederle demasiada importancia. En toda mi larga y amplia vida sexual, antes y después de convertirme en cienorgasmólogo no he visto más de media docena de eyaculaciones, y seguramente exagero.
En lo que no exagero es en la cantidad de orgasmos que he producido a una mujer, cien por hora de punta, una media –insisto, seguramente estoy empequeñeciendo la realidad– de medio centenar por sesión, una sesión diaria, durante tres o cuatro años, ofrecen una nada despreciable cifra de 54.750 orgasmos experimentados por la misma mujer. Sí, has leído bien, ¡cincuenta y cuatro mil orgasmos! La operación es sencilla: 50 orgasmos * 365 días * 3 años = 54.750 orgasmos en tres años. Increíble, ¿verdad?
En la cresta de la ola (del orgasmo) inacabable
La capacidad sexual de las mujeres es mayor de lo que se pensaba
Crónica de la sesión de hoy. Orgasmos terroríficos
Para complacer a nuestra buena amiga casi cienorgásmica que me pide en un comentario que describa una "experiencia universal", voy a relatar la sesión de Cienorgasmología de hoy. Ya sabéis que este blog no es pornográfico, pero voy a tratar de ser lo más explícito posible en la descripción, rozando lo cochino, pero sólo con el ánimo de servir de ejemplo, nada de marranadas. Ojalá otros cienorgásmicos nos contaran sus aventuras, como antaño, sería muy instructivo, pero deben estar muy ocupados. Advierto que he calificado la sesión de hoy con un 8,75 sobre 10, o sea, que todavía queda margen de mejora, pero como veréis a continuación es de 8,75 sobre 1 para el común de los mortales, dicho esto sin ánimo de petulancia.
Hacer orgasmos con la mente
Tranquilos. Como ya explicamos cuando afirmamos que el tamaño no importa, las dimensiones de tu pilila no correlacionan con tu habilidad sexual y consecuentemente tampoco con el número de orgasmos que haces a tu partner. Para dominar la Cienorgasmología no hacen falta condiciones especiales, cualquier varón sano y normal puede lograrlo.
Al principio la técnica es esencial; mediante la técnica de los diversos toques podemos conseguir ir aumentando paulatinamente el número de orgasmos que hacemos a nuestra partner hasta llegar a hacerla cienorgásmica. Y eso es algo de lo que hoy por hoy sólo podemos presumir un centenar de personas en el mundo. La técnica de los toques consigue atrapar la mente (ver la sección en El Manual de Cienorgasmología) de la sorprendida mujer hasta llevarla fácilmente al éxtasis.
Historia de San Valentín, el día de los enamorados.
Se acerca el día de San Valentín, el día de los enamorados, del amor, de la amistad, según sea el país del que se trate. Aunque imagino que supondréis, si conocéis cómo se llama en China a ese día: Qi Qiao Jie y más importante aún, lo que significa: el día para mostrar las habilidades, que actualmente me inclino más por esa celebración que por la nuestra, tan trivializada. Al fin y al cabo, además de una cena romántica, es una buena ocasión para celebrar la unión disfrutando de una sesión de habilidades cienorgasmológicas. O para regalar(se) el Manual Práctico de la Cienorgasmología, el regalo más inteligente para esta celebración.
Pero hay más razones para preferir la versión china. Por una parte, la repugnante perversión del concepto amar, que no sólo se ha convertido en sexo, sino en sexo vicioso, desvirtúa completamente la efeméride. Y no es que yo tenga nada en contra del sexo vicioso, porque yo lo soy bastante, pero sí en contra que se ensucie el verbo amar, de que cualquier inmoral salga en televisión hablando de sus intimidades, pero eso sí, dulcificando su impacto en los espectadores mediante el repugnante eufemismo hacer el amor, que convierte la actividad más elevada que el ser humano pueda producir, en pasión, placer, o vicio. A ver, señores, si realmente no tienen ustedes remilgos para hablar de sus intimidades en público, háganlo a cara descubierta de verdad, no lo disimulen bajo el disfraz de nobles conductas. Y si no tienen narices, cállense o hablen de otra cosa.
Pero hoy no quiero repartir estopa entre esa inmensa mayoría de lelos que superpuebla el planeta, sino traer aquí la historia de San Valentín, porque seguro que la mayoría ni la conocéis. Yo no la conocía hasta hoy.
Orgasmos al azar. Se los haces tú o la casualidad?
A diferencia de las parejas no entrenadas en la cienorgasmología ―o cuando se está empezando el entrenamiento con una mujer nueva, porque todavía no tiene la suficiente habilidad―, un cienorgasmólogo no acostumbra a dejar orgasmos al azar. De hecho, un cienorgasmólogo experto puede dejar el orgasmo en sí, lo que podríamos llamar intraorgasmo, al azar, que discurra a su aire en algunas ocasiones, pero raramente dejará la preparación de uno al azar. En primer lugar porque disfruta generándolos conscientemente, y en segundo porque tiene poco tiempo para que su consciencia se desconecte de lo que está haciendo, ya que suele generarlos en segundos.
Un no cienorgasmólogo normalmente se deja llevar por su propio placer, se deja arrastrar sin control, inconsciente, igual que los animales. No planifica lo que va a hacer, ni mucho menos se adapta a lo que la mujer está sintiendo. Afortunadamente en buen número de ocasiones la naturaleza hace su trabajo y, sin saber con certeza cómo ni por qué, llega un momento en el que se desencadena. Y a veces hasta coinciden en el momento del orgasmo.
El orgasmo sísmico
En una reciente sesión cienorgasmológica, una de mis partners y yo descubrimos una nueva variante orgásmica femenina. Una variante, que no un tipo de orgasmo, para añadir a la lista que elaboramos en este post anterior, y al que pusimos por nombre "orgasmo terremoto" u "orgasmo sísmico", cuando nos pusimos a recapitular sus características, en un momento de descanso.
La sesión comenzó de forma magistral, con un orgasmo brutal producido simplemente por manipulación oral de uno de sus pezones ―así, de entrada―, que comenzó en menos de un minuto después de iniciado el trabajito. Todavía estábamos en pie, ya sin ropa, pero yo estaba lo suficientemente atento para darme cuenta de que aquella cienorgasmology session iba a ser gloriosa. Y ambos muy, muy excitados, deseosos de encontrarnos después de quince días sin vernos, lo cual, por supuesto, ayudó en cierta medida a que se resolviera tan rápida y fácilmente, aunque no de forma decisiva. En otras ocasiones me ha costado algo más, para ser sincero, pero nunca más de cinco minutos; me aburre mortalmente dedicar más tiempo a generar un orgasmo del tipo que sea.
El caso es que el abrumador éxito inicial me llenó de seguridad y confianza, las suficientes para permitirme centrarme sin miedos bloqueantes ―es importante que vayas quitándotelos a medida que entrenas― en la que ha sido una de las mejores sesiones de nuestra corta historia, con una gran variedad de orgasmos manipulados a mi voluntad, alguno dejado al azar... y la mayoría brutales, algunos de ellos de esos en los que te pide por tus muertos que pares, incapaz de seguir soportando tanto placer. Y entre ellos, el que nos ocupa hoy: el orgasmo sísmico.











